El 84% de las personas que han respondido a la encuesta de hoy creen que el estrés causa cáncer.
Es una idea muy extendida. Y es comprensible.
Relacionamos momentos difíciles con diagnósticos posteriores y buscamos explicaciones cuando ocurre algo grave.
Pero la realidad es más compleja.
El estrés perjudica la salud, sí.
Puede afectar al sueño, a los hábitos, al consumo de alcohol o tabaco, a la actividad física y al bienestar general.
Pero no se ha demostrado como una causa directa de cáncer comparable a factores como el tabaquismo.
Y aquí está el punto clave: Muchas personas, ante un diagnóstico, se culpan.
Piensan que no supieron gestionar bien su vida.
No es así.
Mañana te explico qué dice la evidencia.